El pueblo de Santiponce, nace a orillas del Guadalquivir, en un lugar denominado "isla de hierro".
Por su proximidad al río, padecía frecuentes riadas y en una de ellas, acaecida el 20 de diciembre de 1603 , quedó sepultado para siempre. Los vecinos supervivientes buscaron la protección de los monjes del Monasterio de San Isidoro del Campo, quienes les cedieron tierras más altas, edificándose el nuevo Santiponce, casi en su totalidad, sobre las ruinas de la ciudad romana de Itálica.