El gusto de los carmonenses por los oficios artesanos, aún sigue vivo en talleres de la localidad que producen objetos de gran personalidad local.
Una vista rápida a los edificios de la ciudad demuestra la gran importancia que tienen en Carmona actividades como la forja o el trabajo del barro cocido que enriquece los pavimentos y solerías de los edificios de la ciudad y se hace figura o motivo tipico de la localidad gracias a la creatividad de los artistas de la cerámica y alfarería carmonenses.
Por otro lado, la ebanísteria y las labores de taracea en maderas nobles, cuenta con obras y maestros de una consagrada reputación, como es el caso de los hermanos Domínguez, descendientes de una saga de artesanos de la madera que arranca de 1872.
En el campo de la recuperación de las técnicas de Guarnicionería y Sastrería Ecuestre , no hay que olvidar la labor de la Fundación Reistchule. También la artesanía del Bordado en oro así como su restauración, está representada en Carmona.
Por lo demás, la ciudad cuenta con numerosas tiendas en las que se ofrecen objetos artesanales de todo tipo tanto locales como foráneos. Actividades artesanales directamente relacionadas con las necesidades agrícola y domésticas, tales como el Trenzado de empleta, van desgraciadamente desapareciendo junto con los pocos ancianos que aún dominan la técnica.
Dentro de este apartado es conveniente reseñar a dos artistas carmonenses ya desaparecidos, cuya labor pertenece no tanto a la artesanía como a las bellas artes, y cuyas obras se encuentran diseminadas por toda Andalucía, los imagineros Antonio Eslava Rubio (1909-83) y Francisco Buiza Fernández (1922-83), autores ambos de conocidas imágenes y grupos escultóricos de la Semana Santa de Carmona, Sevilla y Málaga.