Este museo alberga una gran parte de la obra del universal escultor bejarano Mateo Hernández. Su escultura minimalista en talla directa sobre las más duras rocas conocidas, se expone en colecciones privadas y en museos de todo el mundo.
Mateo Hernández desarrolló toda su trayectoria artística en París, donde tras unos comienzos muy duros consiguió un gran prestigio que culminó en la condecoración que el estado francés le otorgó, concediéndole la Legión de Honor.