El Elogio del Horizonte está concebido a partir de un modelo de pequeño formato que ha ido creciendo hasta alcanzar diez metros de altura y un peso de 500 toneladas. Está realizado en hormigón armado en el propio emplazamiento, el Cerro de Santa a partir de dos pilares que actúan como una elipse abierta. Con sus brazos acogedores y su cuerpo sólido y, a la vez, liviano, el Elogio parece querer lanzarse a volar. El cielo es el techo de esta casa común, en cuyo interior la música del viento suena. El elogio del Horizonte es también el elogio de la naturaleza, sobre el promontorio donde hace veinte siglos un pueblo echó raíces y escogió los límites de su hogar.
Escultura de hormigón armado. Eduardo Chillida 1990