El verano gijonés, de junio a septiembre, está plagado de fiestas de prau o romerías que se celebran en los diferentes barrios y parroquias del concejo. Pero, como su propio nombre indica, la reina de todas ellas coincide con la festividad de Nuestra Señora de Begoña, que sirve de disculpa para que toda una semana las calles se llenen de música para todos los gustos. La víspera del 15 de agosto, Día Grande, los fuegos artificiales irrumpen en el cielo gijonés. Cientos de miles de personas ocupan la Playa de San Lorenzo y sus alrededores para contemplar el espectáculo pirotécnico. El Día de Begoña, el Paseo del Muro vuelve a ser el espacio donde se reúnen gijoneses y visitantes, en esta ocasión para bailar unidos la Danza Prima. Unos minutos después, en la zona de Fomento, el Restallón anuncia con estruendo el final de las fiestas.