Los primeros asentamientos humanos en el municipio datan de época prehistórica. Prueba de ello son las numerosas cuevas y yacimientos arqueológicos que jalonan el concejo, como las pintura rupestres de Entrecueves –declaradas bien de interés cultural -, y el descubrimiento de emplazamientos castreños en la zona; poblados fortificados de La Corona en Pico Lanza; El Pico Castiello, en la Carrera de Abajo; El Pico Les Pedreres en Lavarejos, y el Cueto, en Sardín.
La siguiente referencia histórica a Ribera data del año 857, cuando el rey Ordoño I cede a la Iglesia de Oviedo el templo de San Pedro de Ferreros y diversas posesiones ubicadas en Palomar, Pereda y Vegalencia. Posteriormente y debido a sucesivas donaciones el municipio pasa a convertirse en concejo de obispalía.
Más tarde Felipe II lo incorporará a la Corona hasta que en el año 1579 Ribera adquiere su grado de autonomía al ser comprado por los vecinos. En 1808 se produce el levantamiento popular contra los franceses y muchos vecinos de Ribera de Arriba lo secundan manifestándose en Oviedo para influir sobre la Audiencia, reacia a apoyar la sublevación popular.
La I guerra carlista tuvo como escenario de algunas de sus más cruentas batallas el municipio de Ribera de Arriba, como por ejemplo la victoria de los partidarios del hermano de Fernando VII, don Carlos, en una sangrienta afrenta con numerosas bajas por ambos bandos. También la guerra civil española se libró en los montes de este municipio ya que Ribera fue base de las fuerzas del Frente Popular hasta que fue ocupado en octubre del 37 por tropas del bando contrario procedentes de la capital.